Rezagado

omprender que te has quedado atrás nunca ha sido fácil. Sin embargo, la espesa y deliberada niebla que cubre nuestros ojos nos impide ver nuestros fallos y nuestras faltas personales y por lo tanto también la misma condescendiente niebla nos oculta cuan rezagados estamos.

Si bien no debemos nunca comparar nuestros logros con los ajenos, no esta de más intentar superarnos e intentar siempre no ser los últimos de la fila. Si bien, también, no debemos superarnos para sentirnos omnipotentes con respecto a otros, tampoco esta mal un poco de triunfo en nuestras vidas.

Quiero decir, amantes de la noche, que siempre busquéis vuestro camino. Siempre pensad en vuestra vida y sed indiferentes a quienes no os quieren pero sin embargo veneramos. Procurad ser egoístas de vez en cuanto y siempre tratad de conseguir vuestras metas.

Recordad que siempre habrá, aunque bastante pocos, quienes se alegren de vuestros triunfos y siempre estarán aquellos, un numero considerable, incapaces de sonreír al veros alcanzar vuestras metas. Lo importante es cuidar a los primeros y quererles, los segundos veréis como caen durante toda vuestra vida siempre que sigáis triunfando

La clave esta en siempre mejorar y no sentirnos avergonzados al ver quienes nos han superado mientras hemos desperdiciado nuestras vidas, si no todo lo contrario, enorgullecernos al vernos realizados y conformes para no tener la necesidad de hacer comparaciones.

No soy el primero que lo dice, pero somos nuestros peores críticos. En función a nuestra crítica constante es como debemos actuar. Una vez complacida dicha crítica ya no habrá cadenas, seremos entonces quienes siempre quisimos ser en un principio.

Como bien sabemos los sacrificios son necesarios. Hay que renunciar a ciertas cosas para conseguir otras. Una manera fácil de saber a que debemos renunciar es establecer prioridades siendo sinceros con nosotros mismos y objetivos.

Para terminar os pido, amantes de la noche, que esta noche y las siguientes no solo caminéis. ¡También Escalad!

Dilye

Retratos

Mis primeros pasos con el Adobe Illustrator.

En este caso me he inspirado en los rostros de dos preciosas damas: la cantante Dido y la actriz Angelina Jolie.

Para ver la imagen completa has click sobre ella.

Dido


Jolie

Ciber-ilusión

nte las maravillas informáticas de nuestra época, relucientes y milagrosos instrumentos eléctricos, casi todas las noches me encuentro sentado delante de ellos expresando mis sentimientos a quienes, a pesar de la distancia, les encuentro tan cerca.

Entre todas las palabras que se cruzan por tan plausible medio, muchas de ellas hipócritas, superficiales, triviales, insensibles y hasta estúpidas. Siempre estarán aquellas cargadas de una profunda reflexión sentimental. Palabras que leo, mas de una vez, absorto entre su significado imaginándome la voz que la creó y como dulcemente sus finos dedos las depositaron sobre el teclado para que pudieran ser leídas por mis ojos y escuchadas por mi alma.

Acompañado siempre de la dulce melodía que emana de la trompeta de Chris Botti y el piano que le acompaña, del Dry Manhattan que con mucha delicadeza hago cuando las luces de la ciudad se apagan y el aromático humo del cigarrillo rubio que mis dedos suavemente sostienen. Entonces es cuado me sumerjo en el agridulce placer de charlar con aquel corazón que jamás será mío por amor, con aquel cuerpo que nunca podré poseer en las noches que me restan de vida.

Pero aquello no me impide conversar a solas con aquella dama especial. Que a través de sublimes frases conecta, de alguna manera, nuestras almas y que aceleran gustosamente el ritmo de nuestros corazones cuando intercambiamos por escrito nuestras fantasías. Cuan gozoso es para mi entonces, encontrarme con las respuestas de que tales fantasías, si no fuera por la condenada y cruel distancia, serian saciadas hasta el límite de mis sentidos.

Tal placer, tal éxtasis, tal emoción tan distinta, tan fantasiosa, resultado del despertar diario de mi imaginación gracias a sus siempre bellas palabras. ¡Oh si!, ¡cuanto poder tiene mi solitaria mente!, ¡cuan inmensurable es la capacidad de mis lascivos pensamientos! Todo producto del más elaborado embrujo, un hechizo inconsciente obra de sus continuos halagos, de las soberbias imágenes que me envía y de su afable sonrisa a través de la cámara.

Ahora entiendo, muy a mi pesar, que todo es resultado de una ilusión de querer tenerla a pesar de lo imposible que resultaría tal acción. Es innegable la tristeza que me envuelve al sentirme impotente por no realizar nada mas que el fútil intento de seducirla y enamorarla a través de mis palabras. Cierto es, que soy tan débil como para aferrarme a una leve brisa otoñal como si de una robusta soga se tratase, e intentar convencerme que soy algo para quien su vida es en realidad completa.

A pesar de ello, de ser conciente de mí derrota a manos de los letales puños de la distancia y del destino. Siempre me exaltaré al verla por ese medio, siempre mi corazón latirá más fuerte al ver sus pensamientos trasformados en bits para mi deleite y siempre, aunque nuestros rumbos se distancien mas el uno del otro (si acaso eso es posible), usaré tales contemporáneos instrumentos para escribirle que la amo infinitamente y que la deseo cada noche con el mismo fervor…

Siempre

Siempre tu mirada…
al caer la etérea noche,
en el consuelo de mis sueños,
cuando lentamente se apaga la luz que alumbra mi sendero…

Siempre tus labios…
ante el crepúsculo que baña de color a las flores,
en los rojos atardeceres sobre el firmamento,
cuando me hallo en el infierno de mis lamentos…

Siempre tu esencia…
al sentir las fragancias de la naturaleza,
ante los susurros del viento,
cuando el universo se expande ante las batallas contra mis pensamientos…

Siempre tu cuerpo…
en el frenesí de mis amadas pasiones,
ante la vehemencia del amor y del odio,
cuando observo exaltado como mana la sangre al vivir mis penas…

Siempre tú…
la dueña de mis decisiones,
quien convive con mis desvaríos sentimentales,
Siempre tú… mi reina y mi esclava…
Siempre tú… y nadie más…

Tormento


Cierro mis ojos por un instante…
comienza a caer el cielo,
agito mis brazos y junto con mi aliento,
creo olas en el océano, aspiro mi tormento…

Cierro mis ojos por un segundo…
vislumbro mi tierra, lugares ajenos,
mis manos crean ciudades, maravillas de acero,
lentamente se marchitan las flores del cerezo…

Cierro mis ojos por un minuto…
mis ojos llenos de fuego,
candentes deseos de poseer todo lo nuestro,
un espacio en el tiempo, dos corazones latiendo en su encuentro…


Cierro mis ojos eternamente…
huyo alzando en vuelo,
a donde no habita lo malo ni lo bueno,
donde avergonzado observo mi mundo sin sentimientos…

Al final, cuando me posee la luz, comprendo el mensaje de mis sueños…
domino mi carácter, la suma de mis miedos,
atiendo los consejos del viento y exhalo mi sufrimiento,
cierro mis ojos nuevamente, brotan las dulces lagrimas por aquel viejo espíritu ya muerto…