Infidelidad

La noche es confusa…
y la visión de poseer este cuerpo que no es el tuyo no es una alucinación…

La noche posee demasiadas intrigas…
pero ninguna de ella se compara al porque noche tras noche te soy infiel…

En medio del furor de esta traición siempre veo tus ojos a través de ella,
me miran sin juzgarme porque ellos bien saben mi apetencia por verles llorar,
me contemplan siempre tristes al verme disfrutar de este precioso cuerpo,
sus piernas más largas que mis mentiras…
sus labios tan carnosos y tersos como una rosa en primavera…
sus grandes ojos color miel llenos de pasión y fiereza…

Mira atónito su cuerpo moverse y estremecerse cada noche por igual,
vivo el mismo rito oscuro y perverso cada vez que le hago mía,
me hundo en alcohol para así poder fingir una magistral actuación ajena a mis actos
cada vez que llego a ti y me recibes con una sonrisa…

En el fondo sé que sabes toda la verdad,
sufres por sentirme tan frió y distante a raíz de esta debilidad,
mueres al verme llegar con el perfume de otra mujer,
sin embargo callas y derramas tus lagrimas al marcharme por la mañana…

¿Por qué?
¿Por qué sabes cuan vacío me siento cada vez que cierro la puerta detrás de mí de aquella alcoba?
¿Por qué conoces mi sufrimiento al haber cruzado aquella línea que separa el placer del sufrimiento?

Exactamente, es eso…
simplemente es mi insaciable apetito por autodestruirme,
y tu querida mía,
lamentablemente eres la victima de un juego,
mi juego…
donde yo siempre salgo perdiendo…

Soledad



¡Oh Mi Dios!
¡Oh Jesucristo!
¡Cuanta soledad!
¡Cuanta hiriente, desoladora e inalterable
soledad la que habita en mi interior!

Puede que algunos la encuentren bella,
otros reconfortante y apacible,
y quizás exista quien considere que es el mejor huésped
que puede coexistir junto con sus jóvenes y felices almas…

Pero para mí…
aquella cruel amiga…
aquella irreverente amante…
y aquella atormentadora e inhumana compañera…
la cual yo conozco como soledad,
solo me otorga el áspero sabor de la oscuridad
arrojando todo lo bueno
todo lo blanco y todo lo puro
que en su tiempo pudo haber habitado dentro de mi….

¡Ho Mi Dios!
¡Cuanta soledad!
Cuan amarga e insostenible soledad la que apaga lenta y dolorosamente,
la débil llama de mi afligible espíritu…

Oceano


Mi amor se ha ido…
no volveré a ver más su abrigo colgada detrás de mi puerta.
Se marcho al amanecer
y cada ves que duermo y despierto siento de nuevo como se aleja de mí
No volverá nunca más.
Mientras, no me consentiré ver el océano
porque no existe embarcación que pueda
permitirle volver a casa,
permitirle envejecer conmigo.

Mi amor se ha ido…
se que aquel beso fue el ultimo.
Que no podrá leer esta prosa,
ahora escribo yo solo.
Que la melodía de su voz es pasado,
y yo me empeño en que me acompañe mientas camino.
Ahora me siento culpable y desolado
porque mientras miraba el océano en sueños
ella se fue…

Mi amor se ha ido…
Los cristales de mi corazón se hicieron añicos…

Mi amor se marcho…
Ya no podré respirar ni sentir nunca mas…

Invierno


En este cruel invierno te necesito…
En este insufrible invierno te deseo…

Mirar por mi ventana
cubierta de gotas de lluvia
imaginarte en el reflejo del cristal
y pensar como seria el calor estando tú conmigo…
me alivia lo suficiente
para recordar que a través de paredes de piedra,
huracanes, tormentas e infinitas distancias…
siempre encontraremos la llave para nuestros sentimientos,
siempre lograremos reencontrar nuestros espíritus,
y siempre estaré yo para acordarte que no
importa cuan duro sean los caminos de la vida,
nuestros cuerpos se unirán de nuevo,
nuestros caminos llevaran a un mismo rumbo,
y nuestra felicidad esta vez será eterna…

Mientras tanto cobijándome con mis brazos
y figurando con mi mente que son los tuyos
trataré de desvariar un poco
y pensare que soy realmente feliz cuando es invierno...

Ciudad


Ciudad de noche…
De amplias calles y avenidas,
oscuras rutas y callejones colmados de silencio,
de personas cabizbajas cubiertas por la sombra de tus edificios,
infinita soledad al pasar por debajo de tus farolas.

Ciudad de noche…
donde caminar es apacible,
donde puedo pensar con claridad,
y sentirme atraído por la pesadumbre que te caracteriza,
sentirte latir y juntos tratar de
entender mis tristezas e imaginarme sin ellas,
visualizar mis fantasías llenas de felicidad.

Con una mirada vaga sobre el asfalto
comprendo como tú, casi inconsciente,
me absorbes… me manipulas…
me llevas a donde mi depresión quiere estar,
me otorgas una paz a la que solo puedo soñar,
y asi sentirme arropado por ti,
pero desolado, totalmente aislado,
cubriendo mi corazón de muros de concreto…

Para no poder sentir nada…
Para no poder llorar más...